Tras semanas de críticas, la FIA optó por limitar la influencia de la energía eléctrica en los monoplazas de 2026.
La Fórmula 1 entra en una nueva fase. A partir del Gran Premio de Miami, el campeonato estrena un paquete de modificaciones técnicas que promete redefinir el espectáculo en pista y, sobre todo, el papel del piloto frente a la tecnología.
Tras semanas de críticas y debates internos, la FIA optó por un enfoque quirúrgico —“con bisturí, no con bate de béisbol”, como pedían algunas voces— para limitar la influencia de la energía eléctrica en los monoplazas de 2026. El resultado fue menos dependencia de la batería y más protagonismo, al menos en teoría, para el talento al volante.
Menos batería, más control… y más dudas
El uso de la energía eléctrica había revolucionado las carreras con adelantamientos constantes, pero también abrió un debate incómodo: ¿cuánto depende el espectáculo de la habilidad del piloto y cuánto de los algoritmos?
Figuras como Max Verstappen han llegado a cuestionar su futuro en la categoría, mientras que el campeón Lando Norris reconoció haber adelantado “por error” debido a picos inesperados de potencia. La sensación de falta de control ha sido uno de los principales detonantes de este cambio.
Con la nueva normativa, se introduce un límite al “modo impulso” para adelantamientos y se restringe el uso de energía en ciertas zonas del circuito. Sin embargo, gran parte de la gestión sigue en manos de sistemas automáticos, lo que deja abierta la posibilidad de que continúen las sorpresas —no siempre bienvenidas— en plena competencia.
Seguridad: la prioridad tras Japón
La seguridad fue un factor decisivo tras el fuerte accidente de Oliver Bearman en el Gran Premio de Japón, donde el piloto impactó a alta velocidad intentando evitar al argentino Franco Colapinto.
Ese incidente encendió las alarmas sobre las diferencias de velocidad generadas por la energía eléctrica. Desde ahora, se busca un comportamiento más predecible de los autos, especialmente en condiciones críticas como lluvia o salidas de carrera.
Clasificación: más natural, aunque más lenta
Paradójicamente, la clasificación se sentirá más agresiva, pero será más lenta en tiempos absolutos. Al reducirse la recarga de batería, los pilotos podrán ir “a fondo” con mayor frecuencia, evitando maniobras poco intuitivas como levantar el pie para gestionar energía.
Este cambio responde a críticas de pilotos como George Russell, quien había señalado que el sistema anterior obligaba a conducir de manera antinatural para maximizar el rendimiento.
Un reglamento en evolución constante
Desde la Federación Internacional del Automóvil, el responsable técnico Nikolas Tombazis dejó claro que estos ajustes no son definitivos. Con ocho carreras por delante antes del parón veraniego, la normativa seguirá bajo revisión.
Mientras tanto, los equipos —con miles de ingenieros frente a un reducido grupo regulador— buscarán explotar cualquier vacío legal.
Con información de AP