El presidente, Pedro Sánchez, abre la puerta a un acercamiento político que no se concretaba desde 2018.
La próxima visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Barcelona marca un posible punto de inflexión en la relación entre México y España, tras casi ocho años de tensiones diplomáticas.
Aunque el viaje no tiene carácter oficial de Estado, la coincidencia con el presidente español, Pedro Sánchez, abre la puerta a un acercamiento político que no se concretaba desde 2018. La visita también representa el primer viaje de un mandatario mexicano a territorio español desde Enrique Peña Nieto.
El origen del conflicto bilateral
La relación se deterioró en 2019, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó al rey Felipe VI una disculpa por los abusos cometidos durante la Conquista. La respuesta del gobierno español fue contundente y rechazó la petición, lo que marcó el inicio de un periodo de fricciones diplomáticas.
A lo largo del sexenio de López Obrador, el tema se mantuvo vigente, incluso con propuestas de “pausar” las relaciones, aunque nunca se concretaron.
Nuevos gestos y señales de reconciliación
Con la llegada de Sheinbaum al poder, han surgido señales de distensión. En 2024, la exclusión del rey Felipe VI de su toma de posesión volvió a tensar el vínculo, pero posteriormente se abrieron espacios de diálogo.
Eventos culturales como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2024 y reconocimientos como el Premio Princesa de Asturias al Museo Nacional de Antropología ayudaron a acercar posturas.
Además, en 2025, Felipe VI reconoció abusos durante la colonización, lo que fue interpretado como un gesto significativo.
La invitación al monarca español para el Mundial de fútbol y la visita de Sheinbaum a España sugieren un posible reinicio en la relación bilateral.
(Con información de El Financiero)