El mandatario calificó a Ilhan Omar y Rashida Tlaib como ‘políticas deshonestas y corruptas’, perjudiciales para Estados Unidos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió el miércoles la deportación de las congresistas demócratas Ilhan Omar y Rashida Tlaib, de origen somalí y palestino respectivamente, un día después de que acusaran a gritos al mandatario de haber “matado” a estadounidenses, mientras este abordaba su política migratoria en el discurso sobre el Estado de la Unión.
“Cuando ves a Ilhan Omar y Rashida Tlaib, con su bajo coeficiente intelectual, gritando sin control en el elegante discurso sobre el Estado de la Unión, un evento tan importante y hermoso, tenían los ojos saltones e inyectados en sangre como los locos, lunáticos, mentalmente trastornados y enfermos que, francamente, parece que debieran estar internadas”, señaló en su cuenta de Truth Social.
“Sabiendo que son políticas deshonestas y corruptas, tan perjudiciales para nuestro país, deberíamos enviarlas de vuelta al lugar de donde vinieron, lo antes posible. Solo pueden perjudicar a Estados Unidos, no pueden hacer nada para ayudar” al país norteamericano, agregó el inquilino de la Casa Blanca.
Las representantes interrumpieron desde sus asientos la intervención de Trump, aseverando que “debería avergonzarse” y rebatiendo su proclama sobre proteger primero a sus ciudadanos. En este sentido, acusaron a la Administración Trump de haber “matado a estadounidenses”, en alusión a las muertes a tiros de Alex Pretti y Renee Good a manos de agentes federales desplegados en Minnesota en el marco de las operaciones antimigratorias ordenadas por Washington.
El presidente estadounidense, que se dirigió durante cerca de dos horas a las dos cámaras del Congreso, tachó de “piratas” a la comunidad somalí de Minnesota, a la que acusó una vez más de haber “saqueado” el estado en un nuevo alegato contra la inmigración, particularmente desde “partes del mundo donde el soborno, la corrupción y la anarquía son la norma”.
“Los piratas somalíes que saquearon Minnesota nos recuerdan que hay grandes partes del mundo donde el soborno, la corrupción y la anarquía son la norma, no la excepción”, declaró antes de asegurar que “importar estas culturas mediante la inmigración sin restricciones y la apertura de fronteras trae esos problemas directamente a Estados Unidos”. “Podemos solucionar este problema”, apuntó.
En la misma línea, Trump pidió a los asistentes que se pusieran en pie si creían que “el primer deber del Gobierno estadounidense es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes ilegales”, indignándose acto seguido al comprobar que sólo los congresistas y partidarios republicanos se prestaban a su petición.