Un estudio en ratones sugiere que el alzhéimer altera el orden con el que el cerebro consolida recuerdos durante el descanso.
Ciudad de México.- El alzhéimer podría no impedir que el cerebro “repita” las experiencias recientes, un proceso clave para la memoria, sino desordenarlo justo cuando los recuerdos deberían consolidarse, según un estudio realizado en ratones y publicado en la revista Current Biology.
La investigación apunta a que, durante el reposo, el cerebro de los individuos afectados reinterpreta de forma incorrecta lo vivido, lo que termina debilitando la memoria en lugar de fortalecerla.
“Cuando descansamos, el cerebro normalmente repite las experiencias recientes, y ese mecanismo es fundamental para formar recuerdos”, explicó Sarah Shipley, coautora del estudio. “Lo que vimos es que este proceso sigue ocurriendo en el alzhéimer, pero está alterado, y eso se asocia con un peor desempeño de la memoria”, añadió.
El problema no es la repetición, sino el orden
La consolidación de la memoria ocurre en el hipocampo, una región esencial para el aprendizaje. Allí participan las llamadas células de lugar, neuronas que se activan siguiendo una secuencia específica cuando un animal se mueve por un espacio. Más tarde, durante el descanso, estas mismas células vuelven a activarse en el mismo orden, fijando la experiencia como recuerdo.
Para analizar este proceso, los investigadores hicieron que ratones recorrieran un laberinto sencillo mientras registraban su actividad cerebral con electrodos de alta precisión. Luego compararon los patrones neuronales de animales sanos con los de ratones diseñados para desarrollar placas amiloides, una de las marcas biológicas del alzhéimer.
El resultado fue revelador: en los ratones con patología amiloide, los episodios de repetición aparecían con la misma frecuencia, pero el patrón era caótico. Las neuronas se activaban fuera de secuencia, sin reflejar correctamente el recorrido realizado.
Cuando el descanso deja de ayudar a recordar
Con el paso del tiempo, las células de lugar de los ratones afectados se volvieron inestables y dejaron de representar con fiabilidad los mismos espacios, especialmente después de los periodos de descanso. En lugar de reforzar la memoria, la actividad neuronal parecía mezclar la información.
Este deterioro tuvo un reflejo claro en el comportamiento: los animales repetían caminos, se desorientaban y mostraban dificultades para recordar por dónde habían pasado.
“Hemos identificado un fallo en la forma en que el cerebro consolida recuerdos, visible a nivel de neuronas individuales”, señaló Caswell Barry, coautor del estudio. “Lo interesante es que el cerebro no deja de intentarlo; la repetición sigue ahí, pero ha perdido su estructura normal”.
Pistas para detectar antes la enfermedad
Los autores consideran que estos hallazgos podrían abrir la puerta a métodos de detección temprana del alzhéimer, antes de que el daño cerebral sea extenso, y a nuevos tratamientos enfocados en corregir este fallo específico.
El equipo ya investiga si este proceso puede modularse a través de la acetilcolina, un neurotransmisor que ya es objetivo de varios fármacos contra el alzhéimer, con la esperanza de mejorar su eficacia al atacar directamente el mecanismo que se descompone.