En La Paz, la política volvió a cruzarse con el absurdo. Esta vez, el protagonista es el Partido del Trabajo, que terminó envuelto en burlas y confusión tras la aparición de una lona que ofrecía terrenos “en pagos”… colocada, nada más y nada menos, que en la reja de sus propias oficinas.
El letrero, instalado en la sede estatal del partido sobre la avenida Cinco de Mayo, no promovía ningún programa social ni iniciativa de vivienda. Era, simple y llanamente, un anuncio de venta, como sacado de la sección de clasificados.
Y claro, la reacción fue inmediata.
Entre risas y asombro, ciudadanos comenzaron a bromear con el nuevo “giro” del partido. Algunos ironizaron con que el PT había dejado la política para dedicarse al negocio inmobiliario; otros, menos incrédulos, se acercaron a preguntar por precios, ubicaciones y facilidades de pago.
Porque si el anuncio cuelga en la entrada de un partido político, lo lógico sería pensar que tiene algo que ver con ellos.
Pero no.
O al menos, eso aseguran.
“No sabemos de quién es”
A través de sus canales oficiales, el PT se deslindó del anuncio, afirmando que desconocen quién colocó la lona, pese a que permanecía visible en la entrada de su propio inmueble.
Una explicación que, lejos de aclarar, alimentó la conversación pública: ¿cómo aparece un anuncio así en un espacio partidista sin que nadie lo note o lo retire de inmediato?
El episodio dejó expuesto no solo un descuido evidente, sino también un golpe a la credibilidad del partido en el ámbito local.
Entre la burla y la duda
El caso también alcanzó al dirigente estatal, Luis Armando Díaz, quien enfrenta cuestionamientos en medio de un escenario donde la narrativa se volvió difícil de controlar.
Porque más allá de la anécdota, el fondo es claro: en política, la percepción importa tanto como los hechos.
Y en este caso, la imagen es difícil de explicar.
Si el Partido del Trabajo no vende terrenos, entonces queda la pregunta abierta: ¿quién sí estaba usando sus instalaciones para hacerlo?
En La Paz, donde el crecimiento urbano y la especulación inmobiliaria son temas sensibles, el episodio no pasó desapercibido.
Al final, la lona podrá retirarse, pero la duda queda colgada: en la política local, a veces lo más difícil no es vender… sino explicar.