La muerte prematura, definida como aquella que ocurre antes de los 75 años, ha sido ampliamente asociada con el sedentarismo.
Un estudio reciente de la Escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard reveló que la diversidad en la actividad física reduce hasta en un 19% el riesgo de muerte prematura, incluso sin entrenar con alta frecuencia.
La muerte prematura, definida como aquella que ocurre antes de los 75 años, ha sido ampliamente asociada con el sedentarismo. Sin embargo, esta nueva investigación, publicada en BMJ Medicine, pone el foco no solo en cuánto ejercicio se hace, sino en cuán variado es.
El equipo de investigadores analizó durante tres décadas los datos de más de 111 mil adultos, quienes reportaron el tiempo semanal dedicado a diferentes actividades físicas, como caminar, trotar, andar en bicicleta, remar, practicar deportes de raqueta, levantar pesas, realizar entrenamiento de resistencia, yoga, ejercicios de baja intensidad y trabajos al aire libre de moderados a pesados.
MÁS EJERCICIOS VARIADOS
Tras ajustar variables de salud y estilo de vida, los resultados fueron claros: las personas que practicaban una mayor variedad de ejercicios presentaban un 19% menos riesgo de morir de forma prematura que aquellas con rutinas más monótonas. Lo más relevante es que esta asociación se mantuvo en todos los niveles de intensidad, lo que sugiere que el beneficio proviene de la diversidad misma, más allá del tiempo total dedicado al ejercicio.
Aunque los autores reconocen algunas limitaciones —como que los datos fueron autoinformados y que la mayoría de los participantes eran profesionales de la salud blancos—, confían en que los hallazgos sirvan como una guía práctica para la población general.
“Las personas eligen naturalmente diferentes actividades a lo largo del tiempo según sus preferencias y condiciones de salud. Al decidir cómo hacer ejercicio, tenga en cuenta que practicar varios tipos de actividad física puede tener beneficios adicionales para la salud, en lugar de centrarse solo en uno”, explicó Yang Hu, científico investigador del Departamento de Nutrición y autor principal del estudio.
75 MINUTOS SEMANALES DE EJERCICIO MODERADO
La evidencia se suma a otros hallazgos recientes. Un estudio publicado el año pasado en el British Journal of Sports Medicine mostró que apenas 75 minutos semanales de ejercicio moderado se asocian con una reducción del 17% en el riesgo de enfermedad cardiovascular, del 7% en el riesgo de cáncer y del 23% en el riesgo de muerte prematura.
Entre las actividades de intensidad moderada se incluyen opciones cotidianas y accesibles como:
- Jardinería
- Baile de salón
- Yoga
- Cortar el césped
- Ejercicios aeróbicos acuáticos
- Caminata rápida, definida como desplazarse a al menos 2.5 millas por hora.
Y las buenas noticias no terminan ahí. Un estudio publicado el mes pasado sugiere que el ejercicio también puede ser tan efectivo como la medicación y la terapia psicológica para tratar los síntomas de la depresión.
Así que recuerda, moverse más y moverse distinto puede marcar una diferencia significativa en la salud y la longevidad. No se trata de elegir un solo ejercicio perfecto, sino de mantener el cuerpo activo de múltiples maneras a lo largo del tiempo.
Con información de New York Post