Para mediados de enero de 2026, la población bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) alcanzó un récord de 73,000 personas
Los Ángeles. EU.– Un número histórico de inmigrantes detenidos en Estados Unidos está optando por la rendición procesal ante el endurecimiento de las políticas de la administración de Donald Trump. Según un análisis de registros judiciales publicado este jueves por CBS News, el 28% de los extranjerosdeportados en 2025 eligió abandonar su defensa legal y aceptar la salida voluntaria, una cifra que refleja el colapso de las expectativas de permanencia en el país.
Una tendencia al alza bajo presión
El estudio revela que la disposición de los detenidos a renunciar a sus casos se intensificó mes con mes durante el último año. Para diciembre de 2025, el porcentaje de personas que prefirieron la salida voluntaria sobre la batalla en tribunales escaló hasta el 38%, un pico sin precedentes en las últimas décadas.
Comparativa histórica de abandonos procesales:
– 2025: 28% (Promedio anual)
– 2018: 21%
– 1985: 19%
El factor determinante: El fin de las fianzas
De acuerdo con el análisis, la decisión de los inmigrantes de tirar la toalla no es casual, sino una respuesta directa a las nulas posibilidades de obtener libertad condicional. El sistema ha cerrado las puertas a quienes buscan pelear sus casos fuera de los centros de detención:
1. Desplome de fianzas: En 2025, solo el 30% de las solicitudes de fianza fueron aprobadas, una caída drástica frente al 59% registrado en 2024.
2. Saturación del sistema: Para mediados de enero de 2026, la población bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) alcanzó un récord de 73,000 personas.
” “El aumento en las detenciones, sumado a la baja probabilidad de salir bajo fianza, está forzando a los inmigrantes a elegir el retorno inmediato antes que enfrentar meses o años de reclusión en espera de una sentencia”, apunta el reporte.
Un sistema bajo escrutinio
Estas cifras emergen en un contexto de alta tensión política, marcado por la expansión de los centros de detención y una ola de demandas contra el gobierno por presuntas negligencias y condiciones inhumanas en las cárceles migratorias.
Para los defensores de derechos humanos, el aumento en las salidas voluntarias no debe interpretarse como un deseo de retornar, sino como una “coacción sistémica” derivada de la falta de garantías procesales y el hacinamiento. Mientras tanto, la administración Trump defiende estos números como una prueba de la eficacia de su estrategia de disuasión y “tolerancia cero”.