En estudios dados a conocer por el INEGI y retomados por Mitofsky, Baja California Sur aparece con un 10% de niveles de pobreza entre su población.
Chiapas ocupa la posición más rezagada entre las entidades mostradas, con 66 por ciento de pobreza. Le siguen Guerrero, con 58, y Oaxaca, con 52. En esos tres estados, más de la mitad de la población permanece en esa condición. Del otro lado aparecen Baja California y Baja California Sur, con 10 por ciento, y Nuevo León, con 11.
La distancia entre Chiapas y las dos Baja Californias llega a 56 puntos.
En su análisis, Mitofsky argumentó que “la lectura política es clara: la reducción de la pobreza fortalece el argumento de que hubo una mejora social, pero la salud y las brechas territoriales mantienen abierta la exigencia de resultados. Aunque en algunos estados se reduce la pobreza, el avance no alcanza por igual a todos ni resuelve todas las carencias”.

Aún así, aumenta la proporción de ciudadanos que carece de acceso a servicios, el contraste que más pesa. Mientras la pobreza retrocede, la carencia de acceso a servicios de salud sube de 16 a 34 por ciento entre 2016 y 2024. Más del doble. Y a nivel nacional es 44.5 millones de personas”.
Además, la falta de seguridad social sigue siendo la más extendida: alcanza a 48 por ciento de la población. Necesitan también agua, drenaje, electricidad o condiciones seguras para cocinar.
Los datos corresponden a 2024; marcan el punto de partida para evaluar los avances luego de la pandemia de 2020. El siguiente desafío será sostener la reducción y conseguir que el bienestar llegue también a los servicios públicos y a las regiones que permanecen atrás.