La comunidad convoca a un “galllo vehicular” este lunes para exigir la derogación inmediata del decreto presidencial que eleva a Loreto a Puerto de Altura y Cabotaje.
Loreto, Baja California Sur.- Entre bocinas, pancartas y carrocerías pintadas, ciudadanos de Loreto alistan un “gallo vehicular” para rechazar el decreto presidencial que busca convertir al destino en Puerto de Altura y Cabotaje, una figura que –advierten– podría detonar la llegada de cruceros masivos y reconfigurar el equilibrio ambiental del Parque Nacional Bahía de Loreto.
La convocatoria circula con claridad y filo a través de las redes sociales del grupo de cooperativas y prestadores de servicios náuticos llamado Unión Loreto BCS. La cita está programada para este lunes 27 de abril a las 5:00 de la tarde, donde el punto de reunión será en la esquina de calle Juárez con malecón, antes del cárcamo.
El tono no deja dudas: “Sí al turismo, no a cruceros”, “La costa no se toca”, “Protejamos lo que nos da vida”. Y una advertencia que busca blindar la causa: “Se pide que no se politice”.
El nombramiento de Puerto de Altura implica capacidad para recibir embarcaciones de gran calado,incluidas rutas de cruceros. Para el gobierno federal, es sinónimo de dinamismo económico; para una parte de la comunidad loretana, es una línea roja que podría comprometer el ecosistema marino, la pesca ribereña y el modelo de turismo de bajo impacto que ha definido a la región.
La reacción no es espontánea ni aislada. En las últimas semanas, el debate ha subido de tono: reuniones vecinales, pronunciamientos de organizaciones locales y ahora una movilización en formato vehicular que apuesta por visibilidad sin confrontación directa.
No es casualidad que la imagen de la convocatoria esté dominada por una ballena emergiendo del mar. La Bahía de Loreto es santuario de vida: corredores de ballena gris, jorobada y azul, además de una biodiversidad que sostiene la pesca y el turismo de naturaleza. El temor es concreto: más tráfico marítimo, más ruido submarino, más presión sobre un sistema frágil.
De ahí que los mensajes apunten a lo esencial: “Por nuestras ballenas”, “Por nuestro ecosistema”, “Por nuestras futuras generaciones”. El formato elegido –caravanas de vehículos– busca sumar sin bloquear. Los organizadores incluso invitan a pintar autos con consignas para convertir cada unidad en un altavoz rodante, presencia masiva, mensaje unificado y carácter pacífico.
El punto de quiebre no es el turismo, subrayan. Es el modelo. Loreto ha apostado por una narrativa distinta a la de otros destinos del estado: menos volumen, más conservación. El arribo de cruceros podría alterar esa ecuación con impactos en servicios, residuos, presión costera y dinámica social.
La movilización de este lunes no cierra el capítulo: lo abre. De un lado, la promesa de inversión y flujo económico; del otro, la defensa de un patrimonio natural que define la identidad local. En medio, una comunidad que decidió salir a la calle –o mejor dicho, al volante– para hacerse escuchar.