Análisis de los escritos de Cole Tomas Allen revela una fijación anti-gobierno y una profunda ira política antes del intento de ataque.
Los escritos de Cole Tomas Allen previo al intento de ataque en la cena de corresponsales a la que asistió Donald Trump, revelan una fijación anti-gobierno, políticas federales y una autodenominación como “asesino federal amistoso”.
Agravios contra la administración pública
Los documentos examinados tras el incidente en el Washington Hilton exponen un descontento profundo con el gobierno de Estados Unidos. Según fuentes cercanas a la investigación, los textos de Allen contenían referencias repetidas a acciones gubernamentales, aunque sin nombrar directamente al presidente.
Entre los puntos de mayor conflicto expresados por el atacante se encuentran:
Operativos en el Pacífico: Allen manifestó agravios específicos por ataques contra lanchas acusadas de transportar drogas en la zona del Pacífico oriental.
Política interna: Los escritos mostraron una postura firme de rechazo a las políticas gubernamentales implementadas recientemente, calificándolas de inaceptables bajo su perspectiva.
Críticas a la seguridad: En una parte de su mensaje, el autor se mofó de los protocolos de seguridad del hotel, expresando sorpresa ante la facilidad con la que pudo ingresar armado.
Justificaciones ideológicas y estado mental
Los escritos, que superan las mil palabras, oscilan entre una supuesta justificación religiosa, ira política y lo que el sospechoso describió como “refutaciones a críticos imaginarios”. Para las autoridades, este material, junto con sus publicaciones en redes sociales, es fundamental para comprender el estado mental y los motivos que impulsaron su actuar.
El atacante se autodefinió en sus mensajes a familiares como un “asesino federal amistoso”, utilizando un tono que combinaba confesiones personales con advertencias sobre sus actos. A pesar de la gravedad de sus declaraciones, Allen también incluyó disculpas dirigidas a sus familiares, compañeros de trabajo y a desconocidos que temía pudieran resultar afectados por la violencia.
El perfil del sospechoso, un ingeniero mecánico con formación avanzada, contrasta con el contenido radicalizado de sus mensajes. Según la información recabada, el hombre mantenía una trayectoria profesional como tutor y desarrollador, manteniendo sus armas —adquiridas legalmente— en el domicilio de sus padres sin que ellos tuvieran conocimiento de su posesión.
Las autoridades federales mantienen bajo análisis esta narrativa divagante para determinar si existió una planificación deliberada o si las acciones fueron resultado de un deterioro psicológico marcado por la radicalización ideológica contra funcionarios gubernamentales.
(Con información de The Associated Press)