La decisión representa una de las respuestas más severas de la Santa Sede contra un grupo tradicionalista en décadas.
Después de que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) consagrara esta semana a cuatro obispos sin autorización papal, el Vaticano declaró al grupo en cisma y excomulgó a sus obispos y sacerdotes.
La decisión, anunciada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, representa una de las respuestas más severas de la Santa Sede contra un grupo tradicionalista en décadas y marca un giro en la estrategia de diálogo que Roma había mantenido con la fraternidad durante los últimos años.
El detonante: cuatro obispos consagrados sin permiso del papa
La crisis estalló después de que la FSSPX consagrara a cuatro nuevos obispos durante una ceremonia celebrada en su seminario de Écône, en Suiza, pese a que el papa León XIV había solicitado aplazar el acto para preservar la unidad de la Iglesia.
Ante unos 15 mil 500 asistentes procedentes de distintos países, la fraternidad desafió abiertamente la autoridad del pontífice, un gesto que el Vaticano calificó como un “acto cismático”.
Como consecuencia, fueron excomulgados tanto los cuatro nuevos obispos (Marc Hanappier, Michel Poinsinet de Sivry, Michael Goldade y Pascal Schreiber) como los dos prelados que participaron en la ceremonia.
Las sanciones alcanzan a sacerdotes y fieles
La respuesta de Roma fue más allá de las sanciones previstas habitualmente por el derecho canónico. Además de declarar oficialmente que la FSSPX ha roto la comunión con la Iglesia católica, el Vaticano:
- Excomulgó a los sacerdotes de la fraternidad
- Declaró inválidos los sacramentos de confesión y matrimonio administrados por ellos
- Advirtió que los fieles que mantengan una adhesión formal al grupo también serán considerados cismáticos y excomulgados
- Instó a los católicos a dejar de asistir a las celebraciones litúrgicas organizadas por la fraternidad.
Estas medidas podrían afectar a miles de seguidores del movimiento en distintos países.
Roma deja abierta la puerta al regreso
Pese a la dureza de las medidas, la Santa Sede aseguró que sigue dispuesta a recibir nuevamente a quienes decidan abandonar la fraternidad, fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre.
En una nota explicativa, el Vaticano afirmó que actuará “como una madre cariñosa” para facilitar el regreso de los miembros de la FSSPX a la plena comunión con Roma, aunque todavía no ha anunciado un organismo específico que coordine ese proceso.
Con información de AP