EU ofrece impulso económico a Irán si abandona su programa nuclear; tensiones marcan foro en Arizona.
Washington.- El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, dejó clara la apuesta de la Casa Blanca: integrar a Irán a la economía global a cambio de que renuncie de forma definitiva a las armas nucleares.
Durante un foro de la organización conservadora Turning Point USA, realizado en Phoenix, el funcionario citó directamente la postura del presidente Donald Trump: si Teherán actúa “como un país normal”, Washington responderá con trato económico equivalente.
El mensaje llega tras un fin de semana de contactos diplomáticos que, aunque no concluyeron en un acuerdo, marcaron un hecho poco frecuente. Según Vance, no se habían sostenido negociaciones de tan alto nivel con Irán en casi medio siglo, un dato que utilizó para subrayar la relevancia del acercamiento.
En ese contexto, insistió en que Estados Unidos está dispuesto a facilitar el crecimiento económico iraní, siempre que el gobierno de Teherán abandone su programa nuclear. La oferta incluye una posible reintegración a dinámicas comerciales internacionales que hoy permanecen limitadas por sanciones.
Las declaraciones coinciden con lo dicho horas antes por Trump, quien planteó la posibilidad de retomar negociaciones presenciales en cuestión de días, lo que sugiere un intento por mantener abierto el canal diplomático pese a las diferencias.
Sin embargo, el margen de acuerdo luce estrecho. De acuerdo con The New York Times, Irán habría propuesto detener su programa nuclear durante cinco años, planteamiento que fue rechazado por la delegación estadounidense al considerarlo insuficiente.
El foro no transcurrió sin sobresaltos. En medio de la intervención, un asistente interrumpió a Vance con gritos de “están matando niños”, en alusión al conflicto en Gaza. El vicepresidente evitó profundizar y respondió que la situación precede al actual gobierno, además de asegurar —sin presentar evidencia— que bajo la administración de Trump se ha enviado más ayuda humanitaria que nunca a la franja.
El episodio reflejó la tensión que rodea no solo las negociaciones con Irán, sino también el papel de Washington en conflictos internacionales que siguen abiertos.
