En el lugar se congregaron el padre, la madre y ‘toda la familia’, aunque ella quiso estar sola en la habitación.
Madrid.- Después de un largo proceso de batalla legal de casi dos años, que empezó cuando Noelia Castillo solicitó en julio de 2024 a la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña la autorización a una “muerte digna” -medida que su padre recurrió ante la justicia-, la joven catalana recibió esta tarde de jueves la eutanasia en el centro sociosanitario Sant Camil de Sant Pere de Ribes, donde se congregaron el padre, la madre y “toda la familia”, aunque ella quiso estar sola en la habitación.
Un final deseado por esta joven catalana de 25 años, que sufría una discapacidad del 74% después de su intento de quitarse la vida en 2024, y que en los últimos días ha recibido una gran atención mediática, tras la entrevista que concedió Antena 3 anunciado el día y la hora de su muerte asistida, así como los motivos que le llevó a tomar esta decisión, reabriendo el debate público sobre la eutanasia y sus límites legales y éticos.
La muerte asistida de Noelia siguió el protocolo médico para estos casos, con un equipo de sanitarios, elegido entre aquellos que no son objetores de conciencia a la eutanasia, que antes de iniciar el proceso famacológico confirmaron que la joven quería seguir adelante. El padre intentó evitar el proceso este mismo jueves pero la sección de instrucción del Tribunal de Instancia de Barcelona rechazó su petición.
Hasta las puertas del Sant Camil de Sant Pere de Ribes también acudieron Abogados Cristianos, con el abogado del padre a la cabeza, algún conocido de la joven y curiosos interesados por el caso. También un grupo de la comunidad cristiana La Vinya de Vilanova i la Geltrú, que han cantado y rezado en el exterior del centro desde primera hora de la tarde.
El centro fue blindado por los Mossos d’Esquadra, que solo dejaron entrar a familiares. Varios agentes se han distribuido por el interior para vigilar los vestíbulos y pasillos. De hecho, una chica que dijo ser amiga de Noelia de hace años, cuando ambas tenían 15, se quedó sin poder acceder. “Perdimos el contacto, me enteré por televisión y no dudé en venir”, ha explicado sobre la eutanasia.
