El estudio revela el mecanismo mediante el cual los mosquitos detectan a sus presas. Una combinación de estímulos visuales y químicos lo hace posible
Un equipo de científicos de Georgia Tech y el MIT ha logrado descifrar por qué los mosquitos pican más a unas personas que a otras, gracias a un estudio publicado en Science Advances basado en más de 20 millones de datos sobre su comportamiento.
La investigación revela que no se trata de azar, sino de una combinación precisa de señales ambientales. El análisis del vuelo de las hembras de Aedes aegypti muestra cómo estos insectos localizan a sus víctimas mediante estímulos visuales y químicos.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores emplearon cámaras infrarrojas en tres dimensiones que permitieron seguir el movimiento de cientos de mosquitos en un entorno controlado, introduciendo posteriormente a un humano para evaluar su respuesta.
Claves científicas del comportamiento
Uno de los hallazgos principales es que los mosquitos no se siguen entre sí, sino que reaccionan de forma independiente a las mismas señales. El profesor David Hu explicó: “Es como un bar lleno. Los clientes no llegan porque sigan a otros, sino porque les atraen los mismos estímulos“.
Entre esos estímulos destacan el dióxido de carbono y los contrastes visuales. Los experimentos demostraron que un objeto oscuro atrae a los mosquitos, pero cuando se combina con CO₂, el efecto se intensifica y los insectos permanecen más tiempo intentando alimentarse.
Por qué algunas personas reciben más picaduras
Durante las pruebas con humanos, el investigador Christopher Zuo observó que los mosquitos se concentran principalmente en la cabeza y los hombros. Esto indica que interpretan a las personas como fuentes de señales, no como objetivos definidos.
Las personas que emiten más dióxido de carbono y presentan mayor contraste visual resultan más atractivas. Además, cuando solo está presente uno de los estímulos, los insectos tienden a dispersarse, pero la combinación de ambos provoca una atracción más intensa.
Estos hallazgos pueden mejorar las estrategias contra enfermedades como la malaria o el zika. Según Zuo, activar trampas de succión de forma intermitente podría ser más eficaz, ya que los mosquitos no permanecen en un lugar si las señales no son constantes.
