La NASA reveló que la desintegración del objeto, de casi 1.8 metros de diámetro, liberó una energía equivalente a 250 toneladas de TNT.
Un meteorito de aproximadamente 7 toneladas atravesó el cielo el 17 de marzo en Estados Unidos y Canadá, generando una brillante bola de fuego visible incluso a plena luz del día, dejando atónitos a miles de personas.
Un espectáculo inusual e impactante
El objeto, identificado como un pequeño asteroide de casi 1.8 metros de diámetro, fue detectado por primera vez sobre el lago Erie, a unos 80 kilómetros de altura. Desde ahí, avanzó a una velocidad de más de 72 mil kilómetros por hora, iluminando el cielo mientras se desplazaba hacia el sureste.
Habitantes de distintas regiones reportaron el fenómeno. La American Meteor Society recibió avisos desde estados como Wisconsin hasta Maryland, evidenciando la magnitud del evento.
La intensidad de la luz fue tal que pudo observarse a las 9 de la mañana, algo poco común en este tipo de fenómenos. Para muchos, el destello y el posterior estruendo generaron confusión e incluso temor, al ser percibido como una posible explosión.
Explosión en el cielo
De acuerdo con la NASA, el meteorito recorrió más de 55 kilómetros en la atmósfera antes de fragmentarse sobre Valley City. Sus restos continuaron hacia el sur, con posibles fragmentos cayendo en zonas cercanas al condado de Medina, en Ohio.
La desintegración liberó una energía equivalente a 250 toneladas de TNT, lo que provocó un fuerte estallido que fue escuchado y sentido incluso por personal del Servicio Meteorológico Nacional en Cleveland.
A pesar de la magnitud del evento, hasta el momento no se han reportado fragmentos recuperados. Expertos señalan que la mayor parte del material se habría consumido al entrar en la atmósfera.
Un fenómeno más común de lo que parece
El astrónomo Carl Hergenrother explicó que este tipo de eventos, conocidos como “bolas de fuego”, corresponden a meteoritos —pequeños asteroides— que ingresan a gran velocidad a la atmósfera terrestre. Aunque el espectáculo fue extraordinario, los científicos estiman que meteoritos caen en algún punto de Estados Unidos prácticamente todos los días, mientras que partículas más pequeñas lo hacen incluso varias veces por hora.
Gracias a redes de monitoreo y a la proliferación de cámaras y teléfonos móviles, cada vez es más común que estos fenómenos queden registrados desde múltiples ángulos.
Con información de AP y la NASA
