El hallazgo, logrado en el LHC, abre una nueva ventana para entender la fuerza que mantiene unida la materia.
Ciudad de México.- Un nuevo paso en la comprensión del universo microscópico se dio en el CERN. Investigadores del Gran Colisionador de Hadrones confirmaron el hallazgo de una nueva partícula subatómica cuya masa es cuatro veces mayor que la del protón, un descubrimiento que ya marca un hito en la física contemporánea.
La partícula —la número 80 identificada de su tipo en este laboratorio— presenta una estructura similar a la del protón, pero con una diferencia clave: está compuesta por dos quarks encanto y un quark abajo. En contraste, el protón contiene dos quarks arriba y uno abajo. Esa sustitución es la responsable de su mayor masa.
De acuerdo con los científicos, este hallazgo permitirá profundizar en la comprensión de la fuerza fuerte, el fenómeno que mantiene unidos a protones, neutrones y otras partículas compuestas dentro del núcleo atómico.
El descubrimiento se realizó con el detector mejorado LHCb, cuya actualización concluyó en 2023. En este proyecto participan más de mil científicos de 20 países, lo que lo convierte en uno de los esfuerzos colaborativos más amplios de la ciencia moderna, con apoyo de instituciones como la Universidad de Manchester.
Materia en su nivel más fundamental
El CERN recuerda que los quarks son los componentes básicos de la materia y existen en seis variedades: arriba, abajo, encanto, extraño, cima y fondo. Estas partículas se combinan para formar hadrones, como los protones y neutrones.
Sin embargo, a diferencia de estas partículas estables, muchos hadrones son extremadamente inestables y sólo pueden observarse en condiciones controladas, como las colisiones de alta energía dentro del LHC. Su existencia se deduce a partir de las partículas en las que se desintegran casi de inmediato.
Una pieza clave para la física moderna
El portavoz del experimento, Vincenzo Vagnoni, destacó que este es el primer descubrimiento tras la modernización del detector y apenas la segunda vezque se identifica un barión con dos quarks pesados.
Un antecedente directo ocurrió en 2017, cuando se detectó una partícula similar, aunque con un quark arriba en lugar de uno abajo. Pese a su parecido, la nueva partícula tiene una vida media hasta seis veces menor, un fenómeno que los científicos atribuyen a efectos de la cromodinámica cuántica.
Este avance no sólo amplía el catálogo de partículas conocidas, sino que ofrece una oportunidad única para poner a prueba las teorías que explican cómo se estructura la materia, incluyendo formas más complejas como los tetraquarks y pentaquarks. En otras palabras, acerca a la ciencia a responder una de sus preguntas más profundas: de qué está hecho, realmente, todo lo que existe.
