Con el inicio de la Cuaresma 2026, las cocinas de Baja California Susr (BCS) se transforman. Más allá de la tradición religiosa, la gastronomía local se vuelca hacia la riqueza de sus litorales, fusionando ingredientes del desierto y el mar.
Desde los mercados municipales como el “Olachea” hasta las mesas familiares en los cinco municipios, estos son los cinco alimentos más consumidos y emblemáticos de esta temporada en el estado:
1. Pescado capeado (Estilo La Paz)
Es el rey indiscutible. Durante el Miércoles de Ceniza y los viernes de vigilia, el consumo de filetes de especies locales como la pierna, el lenguado y la curvina se dispara. La técnica del capeado (harina, cerveza y huevo) es la preferida para los icónicos tacos de pescado, acompañados de col, salsa bandera y una generosa dosis de limón.
2. Almeja Chocolata
Un símbolo de identidad sudcaliforniana. Ya sea en su presentación “tatemada” (cocida bajo piedras y leña) o simplemente preparadas en su concha con un toque de mantequilla y ajo, las chocolatas son el marisco predilecto para quienes buscan frescura sin consumir carnes rojas.
3. Machaca de Mantarraya
Mientras que en el resto del año la machaca de res domina el desayuno, en Cuaresma la mantarraya toma su lugar. Desmenuzada y guisada con verdura (jitomate, cebolla y chile), es el relleno estrella de los burritos de tortilla de harina, un alimento básico por su versatilidad y sabor ahumado.
4. Camarón (en Aguachile y Tacos)
El camarón es el “comodín” de la temporada. Los comerciantes locales reportan un incremento de hasta el 70% en la demanda de este crustáceo. En las zonas costeras como Los Cabos y Loreto, el aguachile verde y los tacos de camarón imperial son los platillos más solicitados en restaurantes y carretas.
5. Capirotada y Dulces Regionales
Para cerrar con el toque dulce, la capirotada es el postre que no puede faltar. A diferencia de otras regiones, en Baja California Sur se suele enriquecer con ingredientes locales como el queso regional y, en ocasiones, con trozos de dátil de Mulegé o conservas de guayaba, manteniendo viva la herencia de los ranchos sudcalifornianos.
En ese sentido, el impacto de la Cuaresma no solo se limita a los productos del mar, sino también a la repostería tradicional.
