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Asì opera la red de memes que incomodo a la inteligencia israeli

Memes, Marx y el Mossad: el Frente Memero que apareció en los reportes de Israel

La luz del celular ilumina el rostro de Mauricio. Está acostado en la cama del pequeño departamento que comparte con su novia Brenda. Son pasadas las once de la noche y en silencio abre InShot, la aplicación de edición que utiliza desde el iPhone. “¡Me blanqueé, soy un comunista de iPhone!”, me dirá después entre risas. El teléfono es su campo de batalla. 

Busca una imagen del Pepe Mujica  para insertar un video del momento en que el expresidente uruguayo les dijo a los dirigentes de la FIFA: “Una manga de viejos hijos de puta”. Pero antes de exportarlo, coloca el logo en la esquina inferior de la imagen, es un círculo naranja con una figura encapuchada que lleva en medio las palabras que conforman el Frente Memero Subversivo, el FMS, el símbolo de su guerrilla virtual.

Lo subirá a su cuenta de memes que la inteligencia israelí identificó, el 5 de octubre pasado, como antisemita de “alto riesgo” en un documento del gobierno de Israel. La mayoría de las cuentas que forman parte de este Frente mexicano también aparecen en el Weekly Restricted Report: Anti-Israel Protest Forecast; informe de circulación restringida escrito en dos idiomas, inglés y hebreo, que monitorea y anticipa protestas, identificando a usuarios de Instagram como peligrosos. 

El Frente Memero Subversivo crea memes que abren la conversación política | Cortesía

¿Quién produce estos reportes? Empresas privadas de inteligencia que colaboran con organismos como el Mossad, la agencia de inteligencia de Israel responsable de la recopilación de información, operaciones encubiertas y contraterrorismo a nivel internacional. Estos reportes circulan entre gobiernos, plataformas y organizaciones como la Liga Antidifamación, fundada por la organización judía B’nai B’rith en Estados Unidos. Aparecer ahí no es trivial. Significa vigilancia activa, mayor probabilidad de censura, posibles suspensiones y quizá consecuencias que pueden traspasar de lo digital al plano de lo real.

El logo con letras góticas lo marca todo, es la firma. El FMS opera principalmente desde Instagram. También usan Facebook, X y TikTok, mediante páginas como ‘Marxismo Ilustrado’, ‘Antianticomunistas’, ‘Metlab’ y ‘Cheems Dios’. Cada una tiene su propio estilo pero todas parten de un mismo frente. Juntas suman más de 100 mil seguidores, cuentas conformadas por decenas de jóvenes con intereses políticos en común que han logrado organizarse para abrir nuevos temas de conversación pública y llevar la política dura al lenguaje veloz del internet.

Los conocí por Jitsi, una suerte de Zoom pero más seguro –“si es que existe tal cosa en internet”, Mauricio me dirá después– o por lo menos da esa sensación. 

A diferencia de otras plataformas de videoconferencias, para entrar hay que llamar a un número, introducir un código y esperar la autorización. Se requería de una ultraseguridad digital. Jamás había usado Jitsi. Así, tuve un par de entrevistas con ellos, las manos detrás del Frente Memero Subversivo. Las cámaras casi siempre estaban apagadas para proteger su identidad ante el riesgo de doxing o vigilancia digital

Mauricio se conectaba desde la Ciudad de México, lo mismo Lucio, el administrador de ‘Antianticomunistas’. En cambio, César, que lleva ‘Metlab’ en Instagram, se conectaba desde Jalisco. Otros miembros del Frente Memero prefirieron no dar nombres ni referencias de lugares de origen. Contaron que fue a mediados de 2025 que César creó el grupo. Contactó a las páginas que hacían lo que él denomina como “memes subversivos” que iban circulando en las redes sociales. “Se nos ocurrió armar algo más organizado, cada uno seguía con su página, pero empezamos a coordinar contenido, a actuar como un frente”.

Las páginas ya fueron fichadas por empresas privadas de inteligencia que colaboran con el Mossad | Especial

La generación Z no está hablando de Homero Simpson en memes. Está hablando de shitpostingdank memesmeme normie y ragebait, términos de la jerga del internet, acciones que usan para provocar indignación y aumentar el tráfico o vistas. Un lenguaje veloz que muta todo el tiempo, como si estuviese en un escape constante. Mauricio lo explica así, lo que hacen: “Es información y visualización. Hay que presentarlo de forma que la gente quiera compartirlo”.

El 16 de noviembre pasado, por ejemplo, publicaron un video que desmentía la supuesta espontaneidad de la llamada Marcha de la Generación Z. En las imágenes quedaba en evidencia que la mayoría de los asistentes no habían sido jóvenes y que sus consignas tenían un claro corte partidista. Aclararon, además, que la publicación no nacía de una postura pro 4T, sino de su abierto rechazo al neofascismo

La reacción de los usuarios fue inmediata: la publicación se inundó con más de mil comentarios de personas indignadas que los acusaban de “estar desvirtuando la marcha” y los atacaban tildándolos de “comunistas” y “reporteros chairos”.

El espacio digital se ha convertido en trinchera de la generación Z | Cortesía

Los jóvenes buscan hacer política en internet y agruparse 

En 1976, el biólogo Richard Dawkins acuñó el término “meme” por primera vez para referirse a una unidad de información cultural que se replica. Con internet, los memes digitales explotaron. El investigador Bradley Wiggins escribió: “los memes portan ideología de manera más efectiva que el discurso político tradicional porque se presentan como entretenimiento”. 

Daniel Kent Carrasco es historiador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, dice que casos como el del FMS “son muy importantes” pero no son “como los movimientos con arraigo territorial”. “Están en un estadio evolutivo muy específico. Son respuestas al contexto actual de politización mucho más efectivas que las lógicas organizacionales de los partidos o movimientos territoriales”. Los jóvenes o la generación Z han encontrado en la ironía del internet la herramienta perfecta para hacer política y agruparse.

El enfoque del Frente, a diferencia de otros memes, es siempre político. “La gente está consumiendo memes marxistas sin saber que hay un frente organizado detrás”, explica César, refiriéndose a las imágenes que, bajo el humor y los formatos virales de moda, logran hacer crítica de clases y del sistema económico. “Esa es nuestra potencia”. Hace unos días le cancelaron la cuenta de ‘Metlab’ sin aviso previo. El motivo, según Meta, había sido una “violación a las normas de la comunidad”. Habían publicado un posteo sobre Palestina que criticaba fuertemente la ofensiva militar israelí y la ocupación en Gaza. Eso fue suficiente para incomodar.

Como parte de su día a día, el FMS se involucra con luchas concretas. Gentrificación. Ayotzinapa. Movilizaciones feministas. Resistencias indígenas. “No estamos vendiendo nada”, aclara Mauricio. “No hay producto. No pedimos dinero. Mostramos que existe un lenguaje para nombrar lo que está mal”. 

También es trabajo no remunerado. Mauricio edita todo en el teléfono, en cualquier lugar. En el metro. Cuando viaja en la Línea 12, la dorada. O la Línea 2, la azul. Línea 9. En un café. Mientras camina. El poeta al poema. Transborda en Tacubaya. Camina por el tianguis donde vende productos y luego sigue editando, sigue –mejor dicho– militando.

Quienes coordinan las cuentas respaldan su contenido ante el riesgo constante de que los reporten | Cortesía

Las acciones del Frente Memero Subversivo no pasan desapercibidas

Es 16 de noviembre de 2025. Se vive un clima político tenso en México. Durante una videollamada observo al Frente Memero Subversivo debatir sobre la publicación de contenido que harán en su contracobertura de la polémica Marcha de la Gen Z, denunciada por ellos como “la marcha del PRI y de Salinas Pliego”. Intercambian ideas, evalúan las narrativas del momento y definen los formatos visuales que van a lanzar a la red.

–¿Lo publicamos así? –pregunta alguien en la llamada. 

–Si lo suavizamos, pierde fuerza –responde Mauricio.

–Si no, nos tumban –dice César. 

–Primero en respaldos de información –propone Lucio, por si les intentan cerrar la cuenta en represalia.

Lucio sabe que sus actividades no pasan desapercibidas. “Sentimos que nos están monitoreando. No sé si sea la inteligencia mexicana o el espionaje extranjero. Pero alguien está poniendo atención. Eso confirma que tiene impacto real”.

Mauricio abre una vez más el celular. Su posteo del Pepe Mujica ya tiene cientos de reacciones. Para la mañana siguiente serán miles. La máquina silenciosa produce sin freno y sin dudas. En algunas horas, Mauricio tomará el Metro otra vez. Editará más contenido en el camino. Entre vagones llenos. Entre el ruido. El logo naranja seguirá apareciendo en miles de pantallas. Sabe que alguien, en algún lugar, está tomando nota.

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