La tensión diplomática entre España y EU es de tiempo atrás, sobre todo desde la relección de Trump y su empeño por obligar a los países miembros de la Alianza Atlántica (OTAN) a destinar más recursos públicos en armamento y Defensa.
Madrid. El presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump, volvió a arremeter contra el gobierno español, presidido por el socialista Pedro Sánchez, en el marco de una entrevista telefónica con el medio de comunicación The New York Post, en la que aseguró que en la actual situación mundial “hay muchos ganadores, pero España es una perdedora”.
La tensión diplomática entre España y EU es de tiempo atrás, sobre todo desde la relección de Trump y su empeño por obligar a los países miembros de la Alianza Atlántica (OTAN) a destinar más recursos públicos en armamento y Defensa. España es uno de los que menos aportan (el 2,1 por ciento del Producto Interno Bruto), cuando el objetivo inmediato es llegar hasta el cinco por ciento. Pero además el desencuentro se intensificó a raíz del bombardeo contra Irán y la decisión del gobierno español de no autorizar la utilización de las bases aéreas del ejército estadunidense en territorio español (Rota y Morón de la Frontera) si la operación no está amparada por la legalidad internacional, tal y como estipula el acuerdo de colaboración.
Esta decisión provocó la ira de Trump, que el pasado lunes tildó a España “aliado terrible” y amenazó con romper cualquier tipo de relación comercial, bajo la figura del “embargo”.
La respuesta de Sánchez fue de mantener su decisión de no permitir el uso de las bases militares si no es bajo el amparo de la legalidad internacional y de advertirle a Trump que la política de su gobierno es de “no a la guerra”, además de recordarle otras empresas bélicas del pasado que acabaron en un desastre y estuvieron basadas en mentiras, como fue el caso de la guerra de intervención de Irak del año 2003.
