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Loreto tuvo que cambiar su comida típica para salvar una peculiar especie marina

Un destino donde el tiempo se mueve diferente: las mañanas huelen a salitre y café, las tardes se pierden entre kayaks e islas, y las noches congregan en torno a una mesa con sabores de siglos de historia

Una oportunidad para descubrir la riqueza y profundidad de una gastronomía que va mucho más allá de un solo ingrediente. Foto: Secretaría de Turismo

Loreto, es un pequeño municipio costero de Baja California Sur que lleva siglos construyendo su identidad entre misiones coloniales, islas volcánicas y el sabor inconfundible de una almeja que hoy está en el centro de una historia de amor, sobreexplotación y esperanza.

Pocos mexicanos saben que Loreto es la ciudad más antigua de toda la península de Baja California. Fue fundada el 25 de octubre de 1697 por el misionero jesuita Juan María de Salvatierra, quien estableció ahí la primera misión permanente: Nuestra Señora de Loreto. Durante décadas, Loreto fue la capital de las Californias (tanto la Alta como la Baja), y desde aquí partieron las expediciones que colonizaron lo que hoy es el estado de California en Estados Unidos.

Visitar su centro histórico hoy es como abrir un libro de historia. Las calles adoquinadas, la iglesia misional del siglo XVII y el Museo de las Misiones guardan siglos de memorias. Y si te animas a salir del pueblo unos 37 km hacia la sierra, llegarás a la Misión de San Javier, enclavada en un cañón de la Sierra de la Giganta y considerada una de las misiones mejor conservadas de toda América.

No es casualidad que Jacques Cousteau llamara al Mar de Cortés el “Acuario del Mundo“. Loreto se asoma justo a esa maravilla natural, y el Parque Nacional Bahía de Loreto —reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— protege cinco islas volcánicas: Coronado, del Carmen, Danzante, Monserrat y Santa Catalina.

En sus aguas conviven delfines, leones marinos, rayas manta, tiburones ballena y, entre noviembre y abril, ballenas jorobadas y ballenas azules.

La almeja chocolata define a Loreto

Si hay un ingrediente que resume la esencia gastronómica de este pueblo mágico, ese es la Megapitaria squalida, mejor conocida como almeja chocolata por el color oscuro y brillante de su concha. Durante décadas fue el motor económico de las familias de pescadores ribereños del municipio, el ingrediente protagonista de más de 20 preparaciones diferentes y la razón de ser del Festival Gastronómico de la Almeja Chocolata, que se celebró durante nueve ediciones y fue un referente turístico nacional.

El platillo más icónico: el escabeche estilo loretano. Una receta transmitida de generación en generación que consiste en cocer brevemente la almeja (apenas un minuto en agua hirviendo para conservar su textura) y marinarla en aceite de oliva, vinagre, zanahoria, cebolla blanca, pimienta, laurel, orégano, mostaza y un toque de crema. Simple en apariencia, pero con un sabor que ya es parte del ADN del pueblo.

La veda que cambió todo

A partir del 1 de enero de 2026 y hasta el 31 de diciembre de 2027, está vigente una veda total para la almeja chocolata en toda el área marina del municipio de Loreto. La medida fue decretada por CONAPESCA/SADER ante una reducción alarmante en las poblaciones del molusco: donde antes se encontraban ejemplares de 300 gramos con facilidad, hoy los pedidos se cubren apenas al 50% con piezas de apenas 80 gramos.

La veda prohíbe la captura, transporte y comercialización del molusco durante este período. El impacto es real y doloroso para el pueblo: pescadores que llevan toda una vida en el oficio han tenido que reinventarse en otros trabajos, y los restaurantes locales han tenido que replantear su carta desde cero. Pero también es una medida urgente y necesaria para garantizar que las próximas generaciones loretanas puedan seguir contando esta historia marina.

El escabeche sigue vivo gracias a estas alternativas sostenibles

La buena noticia es que la cocina de identidad no desaparece con la veda —se transforma. Los cocineros locales y la comunidad gastronómica proponen mantener el espíritu del escabeche loretano con estas opciones sustentables:

La clave está en respetar la técnica y los sabores del escabeche, no solo el ingrediente.

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