Buenos Días BCS
Cultura

Por qué el español se convirtió en idioma global tras la expansión imperial

De una lengua nacida en la meseta castellana a uno de los idiomas más hablados del mundo. La historia del español es también la historia de colonización, herencia e imperio, que hoy une a más de 500 millones de personas.

Lenguas hay muchas, pero pocas han viajado tanto como el español. ¿Cómo lo hizo? ¿Qué convirtió a una lengua, que comenzó como un dialecto vulgar del latín, en la herramienta de comunicación oficial en tres continentes? La respuesta está en el poder. En los barcos que zarparon desde Sevilla y Cádiz no solo cargados de soldados y buscadores de oro, sino también con una gramaticagra y un vocabulario que acabaría conquistando el mundo.

Hoy lo sigue haciendo, y con evidencias diarias: recientemente, por ejemplo, el puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido como Bad Bunny, ha marcado un hito en el ámbito cultural al ganar el Grammy al Mejor Álbum -el máximo premio de esta gala- con un trabajo íntegramente en español. Sus canciones, de hecho, incluso han llegado a alcanzar el puesto número 1 en Apple Music en China, llevando al idioma a romper sus propias fronteras.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Los humildes orígenes del castellano

Para comprender por qué el español se convirtió en una lengua de alcance mundial, hace falta comenzar por sus raíces. Nació como un dialecto surgido del latín vulgar traído por los romanos a Hispania tras la Segunda Guerra Púnica (218 a. C.), cuando Roma ocupó ese territorio que previamente había conocido influencias íberas, celtas, tartesias y fenicias.

Durante casi siete siglos de dominación romana, el latín se mezcló con estas lenguas locales, dando lugar a una variedad de hablas romances. Tras la caída del Imperio romano en el siglo V, el territorio fue invadido por los visigodos, una tribu germánica que, si bien adoptó el latín para la administración, dejó su huella en el vocabulario militar y jurídico. Luego llegaron los árabes en el 711.

Durante más de 700 años dominaron parte de la península, influenciando la lengua con miles de vocablos árabes como almohada, álgebra o aceituna. Pero el punto de inflexión para la expansión del castellano vendría después: con la unificación política de los reinos cristianos, la Reconquista… y América.

1492: el año que todo cambió

Una fecha inolvidable para cualquier hispanohablante. 1492. No solo culminó la Reconquista con la toma de Granada, sino que ese mismo año Colón llegó a América, Antonio de Nebrija publicó la primera gramática del castellano y se consolidó un proyecto de identidad, lengua y nación.

El propio Nebrija escribió: “Siempre la lengua fue compañera del imperio”. Lejos de ser una metáfora, era una auténtica realidad. Los Reyes Católicos entendieron que una lengua unificada podía ser la mejor herramienta de gobierno, de religión, de cultura y, por supuesto de colonización. Y así fue.

Los frailes y evangelizadores llevaron consigo gramáticas, vocabularios y catecismos en castellano, a la vez que aprendían lenguas indígenas para traducir y convertir. Sin embargo, a lo largo de los siglos, el español fue imponiéndose poco a poco como lengua de administración, educación, fe y poder.

Curiosamente, lejos de diluirse con la independencia de las colonias en el siglo XIX, el español se convirtió en símbolo de unidad nacional. Fue adoptado como lengua oficial por los nuevos estados latinoamericanos. No por imposición colonial directa, sino por convención práctica, simbólica y política. El español daba cohesión interna a territorios multiculturales y multilingües y de ahí ganó su fuerza en el Imperio; no solo como legado, sino como elección cultural.

Una lengua moldeada por otras lenguas

A lo largo de su expansión, el español no solo se impuso, sino que también absorbió. Tomó prestadas palabras de cientos de lenguas nativas americanas como chocolate o cacahuate (del náhuatl), cóndor y puma (del quechua) o hamaca y barbacoa (del arahuaco). Estas voces transformaron el vocabulario, y algunas regiones conservaron un fuerte acento indígena en su español.

De esta manera, el español se convirtió en un código flexible, en constante mutación, que crecía según los pueblos que lo hablaban. Pero no solo ocurrió en América. El español llegó a Filipinas, donde aún hoy subsisten términos y estructuras heredadas, y a partes de Marruecos y Guinea Ecuatorial, donde sigue teniendo carácter oficial o cultural.

¿Por qué el español no desapareció tras el Imperio?

A diferencia del latín, que se fragmentó, o del francés en muchas colonias africanas, el español no se retiró tras la caída del vasto Imperio español. ¿Por qué? En gran parte debido a la institucionalización. Se había convertido en la lengua de los tribunales, del sistema educativo, de la Iglesia… y era funcional. Modificarlo habría sido un quebradero de cabeza para todos.

También por identidad cultural, ya que la literatura en español, partiendo desdeEl Quijote, contribuyó a crear una tradición común. Además, en territorios multilingües como estos, el español servía como puente entre las poblaciones más diversas. De esta manera, la lengua española se convirtió en lengua del pueblo, de la calle, del humor y de la poesía. 

Hoy día existen muchas versiones del idioma. Desde el “vos” rioplatense al “ustedes” mexicano; del seseo andaluz al yeísmo caribeño. Y esta diversidad es uno de los grandes tesoros del español.

En la actualidad, el español es la segunda lengua del mundo por número de hablantes nativos (más de 500 millones) detrás del chino mandarín. Es idioma oficial de 21 países y lengua de referencia en la ONU, la Unión Europea, el Mercosur y otras instituciones.

Related posts

Convocatoria para Festival de Poesía y Canto en Lengua Materna

Edición Buenos Días
1 semana ago

Natalio Hernández: “El enorme trabajo de Miguel León-Portilla debe servir para enriquecer la visión de mexicanos sobre su identidad”

Edición Buenos Días
1 semana ago

How To Find Good Spots For Nature Inspired Photo-Shoots

Redacción Buenos Días
10 años ago
Salir de la versión móvil