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¿Qué le pasa a tu cerebro cuando juega la Selección Mexicana? La ciencia lo explica

Ver jugar al Tri altera tu cerebro mucho más de lo que crees. Descubre qué es la “mimetización” y por qué la ciencia asegura que tu control de decisiones y emociones desaparece temporalmente.

La euforia, los gritos de gol o la frustración que provoca un partido de la Selección Mexicana no se quedan atrapados en las gradas ni en las redes sociales. Según la ciencia, ver a tu equipo jugar modifica temporalmente el funcionamiento de tu cerebro, impactando directamente en las áreas encargadas del control de impulsos y la toma de decisiones.

En contextos de alta tensión y pasión, como la Copa Mundial de la FIFA 2026, la identificación con el equipo nacional detona un fenómeno psicológico de “sobreidentificación” colectiva. Este estado es capaz de diluir nuestra individualidad y favorecer conductas que, en un día normal, jamás realizaríamos.

El uso de máscaras y disfraces es un claro ejemplo de cómo la identidad individual se funde con la colectiva durante el Mundial.

La corteza prefrontal: el “freno” que se apaga con el futbol

De acuerdo con Hugo Sánchez Castillo, investigador de la Facultad de Psicología de la UNAM, la dinámica de los encuentros futbolísticos masivos tiene un impacto directo en la corteza prefrontal.

En el estadio, la alta carga emocional colectiva disminuye la actividad de la corteza prefrontal, desatando la euforia masiva.

Esta región del cerebro, ubicada justo detrás de nuestra frente, es la responsable de funciones vitales como:

Sin embargo, el experto detalla que durante eventos de alta carga emocional colectiva, la actividad de esta zona disminuye de forma temporal. Es decir, nuestro “freno social” se relaja, dejándonos llevar por el calor del momento.

La euforia compartida por el futbol genera cohesión social y empatía instantánea, incluso entre completos desconocidos.

Mimetización: ¿Por qué nos comportamos como una masa?

Este fenómeno neurológico no es solo una experiencia individual, sino un evento profundamente social. La psicología lo define como mimetización, un proceso que lleva a los aficionados a adoptar comportamientos colectivos de manera automática.

Algunos ejemplos claros de la mimetización durante un partido del Tri son:

En este punto, la individualidad pasa a un segundo plano y las personas se funden en lo que parece una sola mente colectiva.

Las reacciones sincronizadas demuestran cómo el cerebro adopta un comportamiento de “masa fraterna” durante los 90 minutos.

Los pros y contras de la pasión futbolera

El investigador de la UNAM señala que esta intensa identificación con el futbol tiene efectos ambivalentes en la sociedad.

Los beneficios:

Las celebraciones masivas en las calles reflejan la liberación de estrés y la desinhibición social que provoca el futbol.

Los riesgos:

Esta dinámica cerebral explica a la perfección por qué personas que no se conocen pueden comportarse como una verdadera “masa fraterna” durante los 90 minutos que dura el partido, aunque esa profunda sincronía desaparezca mágicamente en cuanto el árbitro da el silbatazo final.

La alegría y la “sobreidentificación” con el equipo nacional refuerzan fuertemente los vínculos sociales.

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